El Vaticano

mayo 18, 2012

Despues de estar en el Coliseo ya hacía hambre, tomamos el metro de nuevo y nos fuimos cerca del área de donde nos estabamos hospedando, porque de hecho estabamos a escasas cuadras del Vaticano, ya teníamos nuestros boletos comprados así que no había bronca y nos fuimos a comer a un Mc Donalds por allí, sí, lo sé, lo sé, ¿Cómo era posible que estando en Roma fueramos a comer comida americana? Pero ¡Hey! De verdad es imposible encontrar un buen lugar para comer a ciertas horas, una vez que pasa la hora de comer cierran la cocina y ya vuelven a abrir hasta la hora de cenar, y queríamos algo rápido, y bueno, pa´no hacerles el cuento largo que nos llueve, pero así bien gacho, se dejó venir un tormentón, de esos aguaceros que rápidamente llenaba de agua todas las calles empedradas de Roma.

Y pues nada, teníamos que salir del restaurant para correr a las puertas del museo del Vaticano y que diera tiempo de ver lo más posible, y allí vamos mojandonos hasta que por fin llegamos, como tenía la experiencia del museo del Prado de Madrid, aquí mejor acordé con mis amigas que nos veríamos en la Capilla Sixtina, wowww, que bonito se escuchó eso, todavia hice el chiste de “Es donde esta Dios y Adán tocandose el dedo mutuamente” jejeje, y pues ya, me fuí por mi lado, así podía estar a mis anchas, ellas rentaron un equipo de audio donde les iban comentando las obras y se fueron por su lado.

El museo del Vaticano también es muy bonito y muy grande, no es tan impresionante como el Louvre, ni tan moderno como el del Prado, de hecho aquí se podían ver más esculturas o artesanías antiguas que pinturas, y de pronto te topabas con amplios jardines o con pequeñas plazoletas, justo era muy curioso que todo se me hacía extrañamente familiar, claro, lo había “visto/leído” en el libro de Angeles y Demonios de Dan Brown, muy loco el asunto…

Hay varias cosas que criticarle a ese museo, a mí en lo personal no me parece que tenga que estar administrado por la iglesia católica, había partes demasiado ostentosas, que te hacían sentir como “Miren las riquezas que poseemos y que dejamos que las veas” y no sé, aparte había zonas donde todo estaba muy oscuro, no estaba bien iluminado…

…Por ejemplo, hay un pasillo larguisimo que esta lleno de bustos y esculturas de dioses y personalidades griegas y romanas y está muy mal iluminadas, para lo que cobran de entrada con que tuviera un foquito cada escultura se vería mucho mejor todo, es un museo que “aprovecha” sus enormes claraboyas según para iluminar pero de verdad se ve todo muy oscuro, un tache por ello.

Pero las esculturas eran una verdadera pasada, era casi lamentable tener que pasar rápido para ver todo, pues con cada una podías quedarte horas y maravillarte viendo cada detallito que plasmó el artista en cada obra, como si cada escultura tuviera su propia historia que contar…

Esta del perrito me gustó, creo que era Hercules dandole agua a su mascota…

Vean esto nada más, Laocoonte y sus hijos, aparte no es solo la historia que cuenta cada escultura, si no la historia que hay tras bambalinas, quienes la esculpieron, cuando fue descubierta, porque y por quienes, como la restauraron, en fin, obvio todo está apuntado en unas leyendas abajito de cada obra…

Luego les sigo contando más del museo del Vaticano.

Anuncios