El cazador de rayos

mayo 5, 2013

Tenemos esta historia, se desarrolla en un mundo post-apocalíptico, ya saben, hubo guerra, destrucción, el hombre partiendole el queso al mundo, lo que dejó como consecuencia un planeta sumido eternamente en la oscuridad de nubes negras que hacen que llueva todo el tiempo, existe una profecía, la del cazador de rayos, el hombre de rostro marcado que encendera una maquina que devolvera la luz y por consiguiente la prosperidad a la humanidad, pero nuestro elegido, ya saben, está lleno de dudas e inseguridades, y ante tal responsabilidad, ese gran peso sobre sus hombros pone a prueba su determinación, pero no sus ideales, y por supuesto, ya saben, el no cree que sea el elegido, y sí, ya saben, hay malos, muchos, ricos que les conviene este periodo de oscuridad, murallas que hay que cruzar para llegar a la máquina que dará luz, devoradores de carne, zombies que amenazan a la comunidad, etc, etc.

Kenny Ruíz escribe y dibuja la historia de Kain, el cazador de rayos, sé que en el parrafo anterior escribí varias veces “ya saben”, lo hice exprofesamente porque, valga la redundancia, ya saben, la premisa está gastadísima, futuro post-apocalíptico, elegido que no cree en sí mismo, el viaje del heroe, de entrada piensas en Neo de Matrix, en Seiya de los caballeros del Zodiaco, en Mad Max, en… bue…  Figuras en el mundo de la historieta y la literatura que ya se han convertido en arquetipos, hasta eso, esta historia del cazador de rayos tiene sus momentos, de repente hay buenos giros de tuerca y verdaderas pruebas que ponen en duda que de verdad Kain sea de quien hablan las profecías, pero son repentinos esos momentos.

El dibujo y las secuencias de acción, mis respetos, el buen Kenny es un gran dibujante y buen narrador, muy, muy dinámico, mueve “la cámara” a donde quiere, no es un dibujante estático, lo mismo acomoda la vista desde el suelo, hasta elevarla cual crane en cine, detallista, se preocupa por crear una atmosfera tan necesaria en este cómic, sientes la lluvia, las texturas, la humedad, las luces que provocan los rayos, se fija muchísimo en las sombras, sus secuencias de acción llenas de vertigo, rapidas, y todo con tinta y color en acuarela, la acuarela no es fácil, lo dicho, Kenny es un talentaso en la parte gráfica, en la parte de contar la historia no lo hizo tan mal, tiene sus momentos, creo que lo malo es la premisa tan gastada, es una historia que hemos visto muchas veces y que ya sabemos como va a terminar, entonces no sorprende y cae en lugares comúnes, pero ha sido un buen intento, y seguramente Kenny Ruíz, que se le nota que es un autor preocupado por ofrecer calidad va a traernos algo demasiado chido en el futuro, así que no hay que despegarle el ojo, le dejo un 9 en la parte gráfica, un 7 en la historia, lo que nos deja un 8 de promedio.

Update: Del buen Kenny Ruíz les recomiendo más Barcelona 😉

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